Quién volviera al júbilo del bebé,
cuando por el balanceo de colores
la emoción se vuelve celestial.
*
Quien pudiera librarse de obligarse
a estar siempre a la altura de sus éxitos,
cuando todo esfuerzo es imperceptible.
*
Mira al anciano, al que no respetan,
que vuelve a mirar con ojos de cachorro,
porque no reconoce el mundo donde nació.
*
Quien pudiera ser niño y anciano,
con la virtud de correr, de tropezar,
sin dañarse y mirar como el primer día.